¿Es mejor Nueva Zelanda que Argentina?


Como es bastante común cuando viajás a un país del exterior tildado de “primermundista” o “segundomundista”, nace un impulso a destacar ciertas bondades de la “civilización” en contraste con nuestro país que suele ser un desbole en muchas cosas. Pero como eso es tan fácil y tan aburrido voy a hacer algo más interesante, que es destacar los aspectos en que Argentina supera a Nueva Zelanda, obviamente desde mi humilde y siempre acertado punto de vista.

Salud: en Nueva Zelanda es todo más que privado. Cualquier cosa por la que te quieras atender tenés que gatillar. A un amigo, Guido, que tuvo un accidente en el trabajo y se hizo un tajo en la cabeza, le cobraron 140 dólares sólo por revisarlo y pegarlo con la Gotita, luego de tres horas de espera en la recepción.

Trabajo: desconozco como será para los locales, pero para nosotros los working holidays las condiciones laborales no son ni muy claras ni muy buenas. Técnicamente en cualquier lado te tienen que pagar por lo menos el sueldo mínimo (actualmente es 14,25 dólares neozelandeses la hora), pero en el campo muchas veces te pagan por producción, es decir por kilos de fruta juntados o árboles terminados, con la promesa de que “vas a ganar mucho más”. Obviamente esto casi nunca funciona así y terminás ganando menos del mínimo legal. Ni hablar de los lugares donde no te pagan extra los feriados, ni los domingos (como en mi trabajo actual) ni el holiday pay (un 8% más del sueldo bruto).

Impuestos: por cada dólar que cobramos nos sacan una buena tajada de impuestos (entre el 17 y el 25 %), que en teoría podemos recuperar al irnos del país mediante un trámite, ya que legalmente no tenemos por qué aportar nada ya que no nos beneficiamos de esas arcas al no ser ciudadanos neozelandeses. Pero la realidad es que después de hacer el trámite de devolución con suerte te reintegran entre un 20 y un 30 % de todo lo que te sacaron, y si querés recuperar todo tenés que poner un abogado, pagándole una buena suma y esperando una buena cantidad de tiempo.

Comida: ningún secreto. En Argentina se come mucho mejor, aunque es cierto que en esto va el gusto. Pero la carne es mucho más tierna y sabrosa, las facturas le pasan el trapo a los intentos de panificación de acá y los alfajores directamente no existen en Nueva Zelanda.

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Medialunas caseras hechas por Ro en un ataque de extrañamiento de nuestra pastelería.

Vivienda: si creen que alquilar es caro en Argentina, acá los precios son muy altos para rentar una casa (departamentos casi no hay en las ciudades donde vivimos). Como barato podemos llegar a pagar cien dólares por semana una habitación en una casa compartida, y si quisiéramos alquilarnos algo para nosotros solos tendríamos que pagar alrededor de 500 dólares semanales. ¿Comprar? Si no tenés mínimo 400 lucas verdes ni podés empezar a pensar en la casa propia.

Internet: como ya hemos destacado, la conexión es muy limitada en este país. La banda ancha ilimitada casi no existe y el wifi libre y gratuito tampoco. En casi todas las casas que hemos estado hay límite de bajada (es decir que no podés descargar todo lo que quieras por mes) y si te pasás te cobran una fortuna.

Negocios: a las cuatro TODO cerrado. Sólo los súper quedan abiertos después de esa hora. No te podés tomar ni un café, ni ir de compras ni meterte a un shopping.

Deportes: el más popular es el rugby, del que puedo aceptar su interés. Pero el fútbol ni lo registran y les encanta el criquet, que es literalmente un embole en el que los jugadores no corren ni hacen nada. Aun así lo practican en todas las escuelas y es muy común verlos jugando en el parque.

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Un suplente en un partido de criquet. Hasta él se aburre.

Solidaridad: en Argentina hay una sensación de compañerismo más latente. Acá por todas partes parece que a la gente no le importa mucho lo que te pase, aunque estés al lado de ellos. Difícilmente te inviten a comer o a tomar una cerveza, o te pregunten si te pasa algo si te ven bajoneado. Volviendo al ejemplo de Guido, cuando se accidentó en el trabajo lo tuvimos que ir a buscar nosotros porque a nadie se le ocurrió llevarlo a un hospital.

Misceláneos: no tienen bidet, la ducha no sale con presión y las esponjas absorben muy poco el detergente (te extraño Mortimer!).

Y algunas a favor de Nueva Zelanda:

Sueldo: si bien no se cobra fortuna rinde más que en Argentina. Con lo que ganás en un mes con los trabajos que hacemos nosotros te podés comprar un pasaje ida y vuelta a Argentina, con dos semanas de trabajo un auto usado (bastante usado) y con una semana una cámara réflex semi profesional, por nombrar algunos ejemplos.

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Nuestro auto de 1300 dólares.

Burocracia: mucho menos que en Argentina y esto es muy positivo. Abrir una cuenta en el banco apenas demora unos quince minutos, nunca hay cola y te piden muy pocos papeles. Además, comprar un auto sólo requiere llenar un formulario en el correo y se puede asegurar por Internet.

En definitiva: ¿Argentina es mejor? ¿Más o menos? ¿Nueva Zelanda es puro humo? Nada de esto. Son países diferentes, con culturas diferentes, beneficios diferentes y problemas diferentes. Una evaluación general es algo más personal y depende de cada uno. Comparar es un sano ejercicio, pero siempre sin hacerse mala sangre. Por el momento brindemos con un buen mate por nuestro país, que no es ni de cerca tan malo como a veces queremos creer.

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