Lecciones de amor en Suecia


Mientras hacíamos tiempo en un McDonald´s a las siete de la mañana hasta la hora de poder hacer check in en el hostel de Estocolmo, escribí Suecia en Google y revisé las últimas noticias. Es un hábito que he adquirido cuando llegamos a un país del que no tenemos muchas referencias, y funciona como una especie de resumen básico para tener una idea general. Los primeros resultados fueron casi previsibles: el quinto país más extenso de Europa, uno de los más desarrollados del planeta y el de mayor penetración de Internet, con el 98% de sus habitantes con acceso a la web.

Los últimos acontecimientos, sin embargo, eran un poco más extraños. Un hincha que saltó al campo de juego durante un partido de fútbol para agredir al arquero por haberle hecho perder una apuesta, un cartel en el aeropuerto de Estambul que acusaba a Suecia de tener el porcentaje de ataques sexuales más alto del mundo y un niño muerto por una granada en su casa en Gotemburgo, aparentemente lanzada desde fuera por una pandilla. Está claro que no eran los titulares que esperaba leer en el primer mundo.

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Zlatan Ibrahimovic de fondo, el futbolista sueco más famoso

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Estocolmo

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De todas maneras, Estocolmo exhibía de forma mucho más clara su desarrollo que Copenhague. Calles considerablemente más limpias, edificios antiguos pero bien conservados, estación de colectivos —parece una nimiedad, pero en la capital danesa y en muchas otras de Europa los servicios de larga distancia paran en la calle— y un aire general de bienestar difícil de poner en palabras. A pesar de que ambos países son parte de Escandinavia y apenas están separados por un puente de poco más de 20 kilómetros, las diferencias entre Suecia y Dinamarca se nos hicieron evidentes desde un primer momento.

Turísticamente, Estocolmo también tenía mucho más que ofrecer, como sus curiosas estaciones de subte que se cuentan entre las más llamativas del mundo. Lejos del lujo de las de Moscú y San Petersburgo, y del pragmatismo moderno de las de Singapur, pero con una peculiar decoración en las paredes y techos que simulan ser cavernas de diferentes colores, jugando con el hecho de que efectivamente se encuentran cincuenta metros bajo tierra.

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En la superficie, al estar la capital sueca asentada sobre un archipiélago de 14 pequeñas islas tiene un encanto natural. El agua nunca está demasiado lejos en Estocolmo, y si a eso le sumamos la gran cantidad de parques y espacios verdes es un excelente lugar para estar al aire libre, aunque el clima nórdico no lo permita la mayor parte del año. El casco antiguo de la ciudad es otra interesante zona donde relajarse en Estocolmo. Es un pequeño islote conectado al resto de la ciudad por puentes, con un entramado de calles adoquinadas y casas señoriales del siglo 18 donde prácticamente no circulan autos.

Lo bueno de recorrer un país desconocido es que a medida que vas explorando los lugares descubrís que no era tan desconocido, siempre hay algo que te resulta familiar. En Estocolmo nos sucedió con el museo de ABBA, por ejemplo, la banda sueca que revolucionó la música pop en la década del 70. Canciones como Chiquitita, ¡Dame, dame, dame! y Mamma Mía todavía hoy son éxitos reconocibles en nuestro país, especialmente porque la propia ABBA grabó versiones de estas canciones en español.

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Ro se va de gira con los ABBA

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Callecitas de la ciudad vieja

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Además, Suecia es el país de los Premios Nobel, instituidos en 1901 como última voluntad del industrial sueco Alfred Nobel, quien además donó su fortuna para que se premiara económicamente a los ganadores de cada categoría: Física, Química, Medicina, Literatura y Paz. Cada 10 de diciembre se entregan en el Ayuntamiento de Estocolmo casi todos los premios excepto el de la Paz, que se otorga en Oslo. La razón de esta división en la ceremonia se debe a que hasta 1905 Noruega y Suecia formaban parte del mismo reino y, aunque no hay registros que lo comprueben, Alfred Nobel pensaba que era mejor que el premio de la Paz fuera elegido por los noruegos, quienes al ser únicamente responsables de su política interior —la exterior estaba en manos de los suecos— estarían menos expuestos a influencias internacionales.

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El Ayuntamiento, que alberga anualmente la ceremonia de premiación de los Premios Nobel

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Biblioteca Pública de Estocolmo

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De Argentina al mundo

La última noche en Estocolmo sucedió algo que no tiene nada que ver ni con los premios Nobel, ni con ABBA, ni con los suecos, pero que de igual manera es digno de mención. Al ser Suecia un país caro las opciones de alojamiento estaban reducidas, por lo que tuvimos que conformarnos con el hostel más barato que pudimos encontrar. En general es un tipo de alojamiento que tratamos de evitar, porque cada vez menos le compite a Airbnb en precios y comodidad, además de que suelen ser refugios de gente desconsiderada que es incapaz de lavar los platos después de cocinar, entre muchas otras cosas. Pero en Estocolmo no tuvimos opción, y terminamos en un dormitorio de 15 metros cuadrados con catorce camas, organizadas en cuchetas de tres camas cada una.

Todo eso era, sin embargo, soportable, pero lo de la última noche superó todos los límites. Alrededor de las cinco y media de la mañana, cuando casi todos los huéspedes del cuarto estábamos acostados y la luz apagada, me desperté al notar ciertos movimientos extraños. Incapaz de volver a dormirme por los ruidos, abrí los ojos y vi como llegaban dos italianos veinteañeros que también dormían en la pieza. Uno de ellos estaba acompañado de una chica que no se alojaba en el hostel. Los dos tórtolos subieron a la cama del italiano —la de más arriba en una cucheta de tres, por suerte ni la de Ro ni la mía— y comenzaron a tener relaciones. Fuerte, haciendo exclamaciones en voz alta, olvidándose completamente de que había doce personas más en ese cuarto que estaban siendo testigos del acto.

Desde mi cama escuché como Ro, desde su cucheta, empezaba a refunfuñar en voz alta. Nadie más decía nada y la muchacha recién llegada gritaba cada vez más fuerte. Indignado, también yo empecé con los improperios, alternando en inglés y español para que pudieran entenderme. Pero nada los detenía, y continuaron con sus asuntos desenfrenadamente, aun cuando ya era evidente que todos en el cuarto estaban despiertos. Para terminar de confirmar que el italiano realmente era un iniciado en los asuntos del amor —¿por qué más alguien se rebajaría a tener relaciones en un cuarto compartido con catorce, CA-TOR-CE, extraños?—, en pleno acto escuchamos como el joven le decía a la chica, a quien había conocido hacía apenas un par de horas: “I love you” (te amo). No sabía si reírme o llorar.

Mientras esperábamos el tren a la mañana siguiente, completamente agotados por la mala noche de sueño, sentí cierta nostalgia porque la vida continuaría en Suecia y yo no me enteraría. Otros hinchas atacarían a sus jugadores en pleno partido y yo no oiría hablar de ello. Las pandillas seguirían enfrentándose en las ciudades del interior y nunca lo sabría. No podría confirmar si los turcos tenían razón sobre sus críticas a los suecos. Y seguramente muchos otros turistas de sangre caliente seguirían apostando al amor en los hostels de Estocolmo, pero yo no estaría allí para presenciarlo. Que idea más curiosa.

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4 comentarios en “Lecciones de amor en Suecia

  1. Laura dijo:

    Suecia no es un paos encantandor o tanto cm crees .
    Esas cosas pasan y es verdad hay tiroteos en poeno centro de gotemburgo una sanidad q da miedo ir.una gran especulacuon de la vivienda .gente q echan de sus casas una vez jubilados y lo meten en asilos para q no les cueste dinero a l gobierno. Y una gran deuda q tiene suecia por eso cierran escuelas centro de salid incluso carceles pero los suecos saben vender muy bien su imagen y hacer muy bien sus estadisticas.hay un gran problema cn el alcohol y cn la salud mental y las drogas.y hay enchufismos cm en todos lados.tendria tanto q contar sobre öa mentira sueca y el racismo q hay que para ellos estan los escandinavos y los no escandinavos(bueno y los de usa q son fanaticos de ellos supongo q porq suecoa es un gran vendedor de armas aunq luego diga q es un pais neutral)es una sociedad compeja carente de empatia donde las personas deben encajsr en un molde comunista inventado por olof palme cn un exacerbado sentimiento naciolaista y una gran ignoracia hacia cualquier cosa q no se suecia
    Para ellos suecia es perfecta es lo mejor y los demas paises son tercermundistas incluido espana aunq las mayoria de maquinaria energia renovables trenes fruta ect ect lo compren a espana incluso fueron a espana a por medicos espanoles en el2014 por la incomoetencia q hay aqui.
    Los suecos utilizan el trabajo para socialiAr ,trabajan poco beben mucjo cafe aguado y se pasean ,el clima y la falta de sol hacen q se suicidan mucjos y tengan depresiones y entes siempre enfermos p de baja ,o cansadps. A veces me pregunto que tiene espana que encidiar?puestp q hay politicos corruptos y racistas q lo puedes bisxar en youtibe erik alqmvist la q lio agrediendo a un sueco no rubio o con ojos azules.en fin algun dia los espanoles aprenderemos a querernos mas.hay tanto q contar sobre suecia.que solo tapa y tapa problemas

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