La civilización que nos quedó

Egipto era un lugar que quería conocer especialmente. No sólo marcaba mi entrada al único de los continentes que todavía no había visitado, sino también al lejano y desconocido mundo árabe del que poco y mal se conoce en Occidente, y alberga una de las siete maravillas del mundo, las pirámides. Además, Egipto ejerce en mí cierta fascinación desde pequeño, cuando leía las aventuras de Asterix y Obelix con Cleopatra, miraba las películas de La Momia en la televisión y escuchaba los relatos de mi tía, quien había viajado en los noventa y volvió con un montón de souvenirs extraños.  Seguir leyendo

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