La otra isla

Los irlandeses nos caen bien por naturaleza. Su antipatía por Inglaterra —que, a diferencia de Escocia y Gales, dejaron plasmada en su declaración de independencia en 1916— tiene mucho que ver, pero también ciertos rasgos culturales que nos recuerdan a los argentinos —apasionados hasta el límite de lo absurdo, algo gritones pero amigables— y cierta tradición de la cultura celta que todavía sobrevive en algunos rincones del país. Seguir leyendo