Destinos inesperados

El colectivo se sacude una vez más y me despierto con mi cabeza rebotando contra el aire como una pelota de ping pong, consecuencia directa de dormir sentado en un autobús que no destaca por sus comodidades. Son cerca de las tres de la mañana y me toma un momento recordar dónde estamos. Tantos países diferentes, tantos idiomas, tantas culturas… Me despabilo un poco y acomodo mis ideas: estamos en algún lugar de Croacia, yendo hacia Dubrovnik, en el sur. Venimos de Italia y atravesamos brevemente Eslovenia, que quedaba de paso. Teníamos pensado ir directamente a Austria, pero nos parecía una pena saltearse los Balcanes, así que nos desviamos. Bien, ya recuerdo. Puedo volver a dormirme tranquilo. Seguir leyendo