La civilización que nos quedó

Egipto era un lugar que quería conocer especialmente. No sólo marcaba mi entrada al único de los continentes que todavía no había visitado, sino también al lejano y desconocido mundo árabe del que poco y mal se conoce en Occidente, y alberga una de las siete maravillas del mundo, las pirámides. Además, Egipto ejerce en mí cierta fascinación desde pequeño, cuando leía las aventuras de Asterix y Obelix con Cleopatra, miraba las películas de La Momia en la televisión y escuchaba los relatos de mi tía, quien había viajado en los noventa y volvió con un montón de souvenirs extraños.  Seguir leyendo

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Un motel en el desierto

Cuando pienso en un motel perdido en medio de la nada generalmente me imagino un lugar sacado de las películas de Hitchcock, con un viejo cartel de neón en la entrada con algunas letras apagadas, una recepción oscura con un empleado de expresiones tétricas y cuartos llenos de humedad con puertas de madera que chirrían apenas se mueven. Seguir leyendo

Un viaje de ida y vuelta

Después de 22 meses de estar fuera de casa, volví a visitar mi país. El vuelo fue largo, con escalas en Nueva Zelanda y Chile. Ya desde el trayecto Santiago – Auckland me sentí en terreno familiar, tanto por lo predominante del idioma español como por la ausencia de chinos. La cuestión del lenguaje me hizo dar cuenta que atrás quedaba esa libertad de maldecir y quejarse en voz alta porque ahora sí que todos me iban a entender. Seguir leyendo

El factor humano

Desde Argentina y otras partes del mundo se suele ver a Australia como una especie de tierra prometida. El jardín del edén en los confines de la tierra donde la vida es maravillosa y nada nos puede pasar. La mayoría de estas visiones están alimentadas por notas de diarios de domingo basadas en puras estadísticas (el 96 % de la gente en Australia es millonaria, y cosas así), y por escritores con su vida resuelta que pasaron unos meses de vacaciones y publican un libro sobre lo genial que es el principal país de Oceanía. Claro, ninguno de ellos viene a estas tierras con el objetivo de buscar trabajo y llevar una vida rutinaria, al menos por unos meses, con lo cual no llegan a comprender una variable fundamental del asunto: el factor humano. Seguir leyendo