Un libro abierto

El centro histórico de Londres abunda en incomodidades. Las obras en construcción, las hordas de gente que entran y salen de las bocas del subte, las columnas de turistas que se detienen a hacer fotos en el medio de la vereda, los nativos y foráneos que hacen malabares para caminar llevando el diario en una mano, el café en la otra y el celular pegado a la oreja, los grandes colectivos rojos de dos pisos que encallan en todas las esquinas, las sirenas policiales, los músicos ambulantes… En fin, nada muy diferente de lo que puede verse en cualquier otra urbe del mundo. Continue reading “Un libro abierto”

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